La Bodega la Encina nace en el año 2006 como cumplimiento del deseo de volver a hacer el vino que en la niñez y juventud hacía con mi padre en su bodega de La Costereta Borja de Ontinyent en 1946 al 1959. Allí aprendí a elaborar vino natural, que es lo que se practicaba en la zona ya que se desconocían los productos fitosanitarios que hoy se ofrecen al mercado.
En 1998 se adquirieron por la familia los viñedos situados en Almansa-Caudete y Villena, próximos al término municipal de La Font de la Figuera y después de la observancia del comportamiento de los mismos respecto a las plagas y demás agentes externos, decidí pasarme a la agricultura ecólógica. Con el transcurso del tiempo el cultivo quedó afianzado aprendiendo mediante cursos de especialización el cultivo ecológico y prácticas biodinámicas entre las que figura de forma preeminente la observancia del calendario lunar. Viajes a Francia e Italia visitando bodegas ecológicas han servido para mejorar las técnicas de elaboración.
La práctica artesana es la base de la elaboración de nuestros vinos. Volvemos a sistemas tradicionales eligiendo cubetas de fermentación pequeñas para evitar subidas de temperatura durante la fermentación. De aquí pasa a depósitos mayores para la decantación y de éstos al destino, bien sea el embotellado de vino joven o el paso a barricas para su maduración.

Bodegas Sauci es una empresa familiar, dedicada por entero a la obtención de vinos de calidad, por los que ha sido ampliamente reconocida. Nuestra calidad se basa en la selección del mejor mosto de la cosecha. Al no ser bodega productora, sino criadora de vinos, podemos permitirnos el lujo de elegir el mosto de mayor calidad entre los distintos cosecheros y productores. Esto, unido a la exquisita crianza y el esmerado cuidado, con el que atendemos nuestros vinos, en la oscuridad y silencio de la bodega, en la que mantenemos una optima aireación y un adecuado grado de humedad y temperatura constante, gracias al volumen y altura de sus muros, el tamaño y situación de los huecos de ventana y la formación de una solera hidrófila característica, hace que podamos sacar al mercado unos vinos de excelente calidad.
Nada queda fuera de nuestro alcance, nosotros mismos nos ocupamos de la selección de mostos, crianza de vinos, embotellado, comercialización y marketing. Garantizamos pues, la calidad.

Bodega César. A Karl Rickard Enkvist le empezaron a llamar el Loco Sueco cuando allá por los años 80 quiso plantar un viñedo de uva Tempranillo para hacer tinto de calidad nada menos que en Gaucín. Hasta entonces ningún enólogo, agricultor o bodeguero había osado cultivar tan al sur de Europa una variedad que en España parecía reservada a las grandes viñas que explotaban las denominaciones de origen de Rioja o Ribera del Duero. «Desde entonces ha cosechado ya más de 20 premios internacionales, así que de loco nada de nada», relata José Manuel Cózar, director técnico de lo que hoy es el resultado de aquel sueño: Cezar Viñedos y Bodegas, consagrada como una de las principales firmas vinícolas de la Serranía de Ronda y de la provincia de Málaga.
No en vano, se trata de la única bodega de la comarca que produce vinos con las dos denominaciones de origen del territorio: Málaga y Sierras de Málaga. Porque la ambición de Enkvist fue más allá del tinto, y de sus viñedos salen hoy todo tipo de vinos, desde dulces moscatel a un rosado que acaban de estrenar esta temporada, pero todos ellos con dos denominadores en común: su elevada calidad y su sello de cien por cien ecológico.
«No podíamos hacerlo de otra manera, porque estamos en una zona de especial protección, entre dos parques naturales, el de Grazalema y el de los Alcornocales», explica José Manuel Cózar, que se encarga de la gestión del día a día y es también el enólogo de la compañía. La finca en cuestión, Buenavista, se ubica a unos 680 metros sobre el nivel del mar, entre los ríos Genal y Guadiaro.
Allí se extienden las cerca de seis hectáreas de viñedo que explota la bodega Cezar, aunque sus responsables también compran uvas a otros viticultores de Manilva y de Ronda que respetan su misma filosofía. Para hacer una idea de hasta qué punto se han encargado de cuidar la producción, Cózar explica que, pese a que las viñas se plantaron en los 80, la primera añada comercial no salió al mercado hasta 2004, cuando quedaron satisfechos con la calidad y la cantidad.

La bodega Al Zagal fue fundada por un grupo de amigos aficionados a este mundo del vino. La idea se fue gestando a lo largo de un curso de cata de vinos en el Centro de Formación Veleta de Guadix en el año 2001. Se hizo un estudio donde se pudo comprobar que la zona reunía unas condiciones idóneas para el cultivo de la vid: clima continental donde las diferencias de temperaturas entre invierno y verano son enormes, los veranos son calientes y los inviernos fríos, siempre hay heladas en invierno y por lo general las lluvias son escasas. Entre los asistentes, uno ofreció su viña de unas 4.000 cepas de Tempranillo y Cabernet Sauvignon en Cogollos de Guadix, de ahí el origen, y aquel grupo decidió experimentar. Crearon una Asociación de Amigos del Vino y el primer año se elaboraron 600 botellas. El resultado fue muy bueno y ello les animó a seguir adelante. El año siguiente, 2003, se elaboraron 1.200 botellas, y se vio la necesidad de construir una bodega o cesar en la actividad. Afortunadamente para los amantes del buen vino, la decisión fue construir una bodega, si bien ésta es aún pequeña, con capacidad para 40.000 botellas, dotada de instalaciones modernas y de acuerdo con lo que se pretende: elaborar vinos de calidad.
Tanto los equipos de molturación como los tanques de fermentación y almacenamiento, línea de llenado
etc., están construidos en acero inoxidable, y los tanques de fermentación están dotados de camisa refrigeradora con el fin de poder controlar el proceso.

Bodegas Sel D'Aiz es un proyecto familiar, un reto apasionante de Asier y Miriam en el que vuelcan su esfuerzo, ilusión y conocimiento. Valores que pretenden trasladar a un vino de carácter, particular y único que refleje los valores de la tierra y la personalidad de sus autores.
Procedentes del mundo de la investigación en el sector agrario, Asier y Miriam quieren combinar el saber hacer tradicional con innovaciones tecnológicas que les permitan obtener productos diferenciados, de alta calidad y respetuosos con el medio ambiente.
La filosofía de la bodega es una clara apuesta por la calidad, basada en la combinación de la producción artesanal y las técnicas más avanzadas de criomaceración y de fermentación controlada en acero inoxidable, y fundamentalmente en un gran equipo humano:
Desde las viñas, cuidando y mimando cada día nuestras cepas; en la Bodega, cuidando cada detalle de la vinificación con el asesoramiento de nuestro enólogo, Rubén Jiménez, como del resultado final que sale al mercado, todo ello supervisado por la gerente, y acompañados en la andadura final de nuestros vinos desde su salida de la bodega, por el director comercial.
Todo supone un importante trabajo, en la que cada parte aporta su granito de arena a este proyecto nuevo que empezó a andar en el 2007

La bodega Señorío del Pas nace de un proyecto de Antonio y Coral, una joven pareja que en el año 2.007 se decide a plantar 4 hectáreas de viñedo en una ladera franco arenosa orientada al sur en San Martín de Villafufre (Cantabria). Se decidieron por dos tipos de uva muy diferentes un 20% de Gewürztraminer y un 80% de Godello con el fin de producir un vino blanco único de gran calidad amparado en la denominación “Vino de la tierra Costa de Cantabria”. La bodega nace aprovechando una vieja cabaña de piedra situada en la misma finca para destinarla a la elaboración, con el fin de elaborar un vino con las uvas procedentes únicamente de su viñedo. El vino es trabajado de primeras en el propio campo para conseguir una uva en perfectas condiciones y no tener que ‘cocinarlo’ en bodega, tal y como ellos mismos dicen. Como curiosidad, tienen instalada una malla térmica en el suelo del viñedo, por lo que prescinden del uso de herbicidas. Los tratamientos fitosanitarios son cobre y azufre, ambos aptos para la agricultura ecológica
“Nuestra filosofía, el elaborar un producto lo mas natural posible, con la calidad que atesoran los viñedos y el terruño, respetando las características que estos transmiten a La copa. Nuestros viñedos de las variedades Gewürztraminer y Godello, la bella y la bestia. Y nuestra tierra los Valles Pasiegos. Así nace Señorío del Pas

Bodegas Recuero. Viticultor por tradición familiar y enólogo. Hijo, nieto y bisnieto de viticultores. Busco elaborar vinos auténticos y buena muestra de esa tradición familiar. Nací entre viñedos y en estos momentos dedico mis esfuerzos a trabajar viñas antiguas de variedades locales, algunas de ellas prácticamente desaparecidas. El vino nace en la viña y nos muestra todo aquello que lo rodea. Por ello desarrollo lo que entiendo que es una agricultura coherente: respetar el viñedo e intervenir lo menos posible en busca de aquellos vinos que se elaboraban en casa hace años. Convencido de que en la bodega tradicional debe primar la limpieza, la sencillez y la autenticidad. También desarrollo un proyecto de características similares (Antier : Antier es anteayer, ‘El día anterior a ayer’. También es el regreso a un pasado familiar con raíces en Villamiel, en el corazón de la Sierra de Gata – Caceres)

“El Hato y el Garabato", está impulsada por un madrileño y una asturiana "enamorados desde pequeños del pueblo de sus abuelos y de la naturaleza", según han resaltado los propietarios, José Manuel Benéitez y Liliana Fernández.
Este nuevo proyecto enológico está basado en la gestión sostenible de un recurso natural como son los viñedos de Arribes, que destacan por su antigüedad y por sus variedades únicas en el mundo.
Antes de crear esta bodega, los promotores han trabajado en otras industrias vitivinícolas en países punteros en este sector, en zonas de gran tradición enológica como California, Australia o Portugal.
La nueva bodega gestiona una parcela de cinco hectáreas de viñedos viejos próximos a la frontera entre España y Portugal.
Esos viñedos, de más de noventa años, se ubican en una zona de pizarra, arena, granito y tierras pobres en los que los trabajos han de realizarse de forma manual y que son ecológicos ya que nunca han conocido sustancia química artificial alguna.
Los vinos de "El Hato y El Garabato" están elaborados de modo artesanal con mínima intervención enológica en bodega y sin tratamientos químicos en el viñedo, según han resaltado sus responsables.

3 Ases es un nuevo proyecto donde prima la ilusión, la dedicación y el buen hacer. Este proyecto aunque ve ahora la luz, comenzó en el 2007, año en el que se unieron 3 personas con ganas de hacer realidad una ilusión.
Angel Rodríguez, gran conocedor del viñedo con gran experiencia en el cultivo de la vid y perfecto conocedor de las “peculiaridades” de la Ribera del Duero.
César Arranz, enólogo y apasionado del viñedo, su obsesión: el cuidado de la materia prima: la uva.
Rubén San Miguel, “alma mater” del proyecto 3 Ases y un gran emprendedor.
A raíz de la unión de estos “Ases”, empezó la elaboración del vino “3 Ases” procedente de viñedos de la variedad Tempranillo, ubicado en la denominada “Milla de Oro” de la Denominación de Origen Ribera del Duero, en el término de Quintanilla de Arriba.
Lo limitado de las producciones hace que todos los procesos sean cuidados de manera exquisita, desde el viñedo hasta la botella, vendimiando manualmente en cajas y con fermentaciones controladas usando exclusivamente levaduras de alta expresión y tipicidad, asegurando un gran vino para una gran ilusión “3 Ases”

Kirios de Adrada. Jesús Lázaro y Maite Perera llevan una década produciendo vinos ecológicos, comprometidos con el medio ambiente y con la conservación de variedades de uva tradicionales.
El matrimonio trabaja una pequeña explotación familiar. “Me dedico a la agricultura ecológica desde el 95,” explica Jesús. “En el año 2001 junto con mi mujer montamos esta pequeña bodega donde hacemos vinos de agricultura ecológica” Las viñas de las que nace el vino Ácrata se encuentran al sur de la provincia de Burgos, en la ribera del Duero, distribuidas por cuatro pequeños municipios.La localidad de Adrada de Haza acoge 8 hectáreas de viñas jóvenes, que se alimentan de una tierra caliza y pedregosa, de suelos profundos. Por el contrario, las 11 hectáreas de vides de Pardilla, Fuentenebro, y Moradillo de Roa cuentan prácticamente con un siglo de antigüedad, y se levantan sobre suelos silíceos y profundos. A lo largo del proceso de preparación del vino no se emplea ningún producto químico. Para el cuidado de las viñas, Jesús y Maite utilizan compuestos vegetales, para enriquecer el terreno, abonos verdes y estiércol. Las malas hierbas no se combaten con pesticidas, sino con azada y maquinaria ligera. Algunas de las viñas son tratadas incluso con compuestos biodinámicos, como el preparado 500 y otro a base de estiércol). En suma, la filosofía detrás de los vinos Ácrata es que la mejor manera de evitar plagas y enfermedades en las viñas es cuidar la armonía con el entorno. Pero aún hay más. “Intentamos rescatar todas aquellas variedades que, aquí en la Ribera por cuestiones comerciales se las tiene marginadas y están incluso a punto de desaparecer” cuenta Jesús. “Entre ellas, los blancos de albillo y pirulés, que son variedades autóctonas, o la garnacha. Luego hacemos también tempranillos, todo esto de forma ecológica. También practicamos biodinámica, y labramos con tracción animal algunas fincas que no se podrían hacer de otra manera.” En efecto, parte de los terrenos albergan viñedos antiguos y de gran valor histórico. Estas cepas, con una edad de entre 80 y 100 años, se encuentran en ladera y con un marco de plantación pequeño, a la manera tradicional. Por este motivo, la mecanización se presenta difícil y muchos de estos viñedos han ido quedando abandonados. Sin embargo, Jesús y Maite no solamente los han mantenido, sino que los han recuperado, cuidándolos y sin forzar la producción, y trabajándolos, cuando es necesario, por medio de la tracción animal. La labranza con caballos, mulos y burras no solamente es más sostenible, sino que contribuye a la fertilidad del terreno. Con su forma particular de entender el vino, el matrimonio se vuelca en el cuidado de las cepas, a fin de que la manufactura en las bodegas sea lo más sencilla posible. El resultado, un vino con un sabor muy similar a la uva, y que es el primero de la denominación de origen Ribera del Duero en haber sido producido de manera totalmente ecológica. La selección de la uva se produce en la propia viña y las cajas se trasladan a la bodega el mismo día de su recolección. La fermentación del mosto se lleva a cabo a través de las levaduras autóctonas que ya de por sí contiene la uva; el vino ni se filtra ni se clarifica y, una vez embotellado, reposa durante un periodo mínimo de 6 meses. Durante este tiempo, se conserva en pequeñas bodegas familiares tradicionales, cuya planta baja se encuentra por debajo del nivel del suelo. La bioconstrucción con materiales naturales, como piedra caliza y madera, asegura un entorno óptimamente protegido de cualquier sustancia nociva, y la madera de las barricas está tratada con productos ecológicos para evitar que los olores se impregnen en el vino. La temperatura se mantiene estable y adecuada tanto en verano como en invierno gracias a las gruesas paredes de piedra, rellenas de corcho (que funciona como aislante natural) y a la orientación norte/sur.

Chato Gañan. Hola, somos Silvia y Kike y queremos contaros nuestro proyecto. El proyecto nace en 2014 fruto de las consecuencias. La primera, fue la necesidad de rescatar las viejas viñas de garnacha y albillo de Cebreros (pueblo donde vive toda la familia), que actualmente se están arrancando por la escasa productividad y el elevado coste de producción, y también por el ridículo precio por kilo de uva que se paga al viticultor, que en la mayoría de las ocasiones ni siquiera compensa la mano de obra. Es realmente triste observar como una comarca donde el 70% del viñedo tenía más de 80 años, se está perdiendo a un ritmo constante y sin pausa. Es una zona de cierta altitud con una orografía y climatología muy particular, de la que se obtienen unos vinos delicados y muy sofisticados.
Teníamos varios viñedos viejunos heredados en Cebreros, algunos de ellos centenarios, que corrían el peligro de desaparecer. Demasiado sudor familiar derramado en esas viñas como para que corrieran esa suerte, y ahí es donde entra la segunda consecuencia, y es la tremenda pasión por el mundo del vino, que compartimos juntos, desde hace ya, muchos años. Sin dudarlo ni un momento, decidimos empezar a elaborar con mucho esfuerzo y aquí seguimos, disfrutando y aprendiendo cada día. Una vez que empiezas, ya no hay vuelta atrás!!
Por nuestra parte, solo podemos dar las GRACIAS a todos esos agricultores y campesinos ( Gañanes ) por los que se han conservado los excepcionales viñedos viejos, que ahora nosotros podemos disfrutar y trabajar.

Bodegas Castro Mendi está formada por nosotros, Carmen, Begoña, David y Domingo, cuatro jóvenes que, unidos por el amor a las tierras de la comarca Zamorana de Aliste, nos hemos embarcado en el apasionante proyecto de crear Vinos de Autor de manera artesanal. Nuestro proyecto, que surgió como idea allá por 2011, y que comenzó a andar en la añada 2012 con la elaboración de los primeros vinos, tiene vocación de bodega pequeña, que limitando la producción a un número inferior a las 10.000 botellas, nos permite dedicar al vino todo el tiempo y atención que necesita.
Nuestros Vinos de Autor pretenden resaltar los valores sobre los que se asienta nuestra Bodega, y que nosotros entendemos de la siguiente manera:
Juventud y dinamismo: Somos una Bodega joven, y esta juventud, está alegría de vivir queremos trasmitirla a través de la fruta que nuestros vinos conservan. La crianza en barricas de roble francés y americano aporta la nobleza y elegancia necesaria para un gran vino, pero sin quitar protagonismo a los toques afrutados de nuestros vinos.
Pureza y tradición: El tipo de vino de nuestras tierras siempre fue un vino potente. Queremos mantener esa tradición de vinos con color, cuerpo, estructura y personalidad, y queremos preservar la pureza de la producción artesanal, por vocación de Bodega pequeña, que elabora tintos de calidad con mimo, atendiendo a los detalles, a las necesidades de este ser vivo que es el vino, y al que acompañamos durante tanto tiempo, hasta que lo entregamos al cliente como el que entrega un tesoro que se quiere y que se cuida.

Malaparte. Cuando Mariano Frutos se propuso la recuperación del viñedo en Cuéllar, se convirtió en pionero en la recuperación de la actividad vitícola en la zona. En las parcelas El Canalizo y Montón de Piñas, junto al Santuario de la Virgen del Henar y rodeados de pinares se sitúan las actuales 5,5 hectáreas de nuestro viñedo; a 3 Km. de la localidad de Cuéllar. Trabajamos el viñedo siguiendo criterios orgánicos (ecológicos) pero no estamos certificados.

▪ Variedad tempranillo, con una edad media de 30 años y rendimientos de aproximadamente 3.500 Kg. /ha, con formación en espaldera tipo doble cordón royat con 3-4 pulgares por brazo.

▪ La variedad syrah y moscatel de grano menudo con una edad de 6 años y formación en espaldera a un solo cordón royat y 5 pulgares, Con rendimientos de 2000 Kg./Ha

▪ Suelo calcáreo con zonas franco arenosas (sílice).Con cubierta vegetal natural en calles y no laboreo en función de la pluviométrica.

▪ Microclima específico: páramo castellano con fuertes contrastes entre noche y día en verano. A 900 metros de altura sobre el nivel del mar.

▪ Variedad Garnacha, con una edad de 74 años procedente de un pueblo al sur de la provincia Segovia. Rendimientos de 2000 Kg. /Ha con formación en vaso suelos arenosos.

Ramayal se fundó en 2008 como un proyecto de Pablo, Jose y Antonio, tres amigos interesados en recuperar y promocionar la variedad autóctona de la zona (mencía). Para ello, decidieron construir una nueva bodega y se pusieron manos a la obra a recuperar y mantener antiguos viñedos.

Ramayal dispone de en torno a 5 has. de antiguos viñedos (Edad comprendida entre 45 y 120 años) de la variedad mencía (Es la variedad típica en la zona) situado a una altitud de 800m. Los suelos en los que están ubicadas son los típicos de la zona, muy pobres y poco profundos, compuestos de arena y pizarra, generalmente en pendiente.

Ramayal usa una agricultura convencional para cultivar los viñedos, ocupándose de todas las labores el propio equipo de la bodega. Ramayal elabora sus vinos con una vinificación y crianza naturales, mínimamente intervencionistas. Sólo el tiempo y la experiencia de los elaboradores intervienen en los vinos, y el resultado es un vino sincero y lleno de matices que expresa fielmente el lugar donde las uvas han crecido y donde el vino se ha desarrollado. Todas las crianzas se hacen en roble americano, usado durante mas o menos tiempo dependiendo de las características particulares de la añada y del tipo del vino a lograr (Crianza o joven). Ramayal dispone del sello de calidad ‘Tierra de Castilla y León’ en sus vinos.

Cepas de la Culebra es un pequeño proyecto vitivinícola creado para elaborar y comercializar los vinos elaborados con el viñedo familiar plantado en los años 40 en Riofrío de Aliste, Zamora. Se trata de unas 2 Ha de viñedo compuesto por Mencía, Tempranillo y Palomino, sobre unos suelos de arenisca, limo y arcilla con algo de pizarra; baja fertilidad, ligero y con escasa capacidad de retención de agua. Las cepas están conducidas en vaso, y se intenta practicar una viticultura sostenible, intentando mantener los tratamientos al mínimo y sin ningún sistema de riego. La vendimia es manual en un solo día, y se intenta realizar una vinificación tradicional, con la mínima intervención posible.

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Cellar Jordi Llorens. Jordi es una persona especial. Su mirada, la conversación, sus manos hablan de pasión, de concentración, de dedicación completa a sus viñedos y a sus vinos. Pertenece a una octava generación de payeses en Blancafort (Conca de Barberà), pero es como si hubiera empezado de cero. De las hectáreas que cultiva la familia (20, con 13 de cepas), apenas un 10% va a sus vinos. El resto, lo vende a otros bodegueros, entre los que se incluye la cooperativa de su pueblo: no es éste un detalle que deba quedar al margen. Vivir de hacer excelente uva y dedicar un porcentaje tan pequeño (y sólo desde hace seis años) a hacer tu propio vino, da un margen impresionante de libertad y de capacidad de renovación. Jordi lo utiliza con plena conciencia: vive su tanto por ciento de vino propio (apenas 8000 botellas en 2013) con pasión y con razón. La pasión nace de la observación constante de la naturaleza en sus viñedos: es de los que cree que casi todo lo que lleva a un buen vino sucede en la tierra y en la cepa. La razón procede de su formación como geólogo: el estudio de la composición de sus suelos, la geoquímica y cómo ésta, junto con la forma de cultivar, pueden determinar que el vino sea de una y no de otra manera. Trabaja y mira: "con los años se aprende. Mirando y observando se aprende". Parece no tener prisa. Ahora tiene una de cada dos calles con vegetación autóctona y sin labrar. Azufre y cobre en ecológico. Compost, brisa y restos orgánicos de su casa como abono. Granja de gusanos para perforar y alimentar parte de su tierra. 1 kg de uva por cepa de promedio. Viñedos con variedad de edades pero que viven con alegría insólita el clima semiárido de Blancafort : "la tierra y yo, juntos. Veremos dónde llegamos". Combina inox, vasijas de barro, madera de varios años, según cada variedad y tipo de vino le dan a entender. No utiliza el raspón, por ahora. Fermentaciones espontáneas con levaduras del viñedo, que acaban también cuando quieren. Un punto de maceración semicarbónica. No tiene prensa : la pureza de su vino encuentra aquí otra clave porque sólo embotella lo que la gravedad y el peso de unas uvas contra otras le da.

Finca Parera. Una de las regiones más interesantes en lo referente a vino naturales la región del Penedés.
Puede sonar un poco extraño teniendo en cuenta la cantidad de cava peleón que allí se produce, pero esta es la razón de que jóvenes enólogos traten de hacer las cosas de manera diferente. A la vanguardia de este movimiento esta Rubén y su padre Jordi
Rubén nació en el seno de una familia de agricultores, siendo él la cuarta generación (desde 1892) y dirige la pequeña de la Familia Parera (su producción es de menos de 1.500 cajas anuales). Las viñas de la familia están plantadas junto a los huertos orgánicos certificados de cereza – la primera en serlo en el Penedés. No fue hasta que Rubén termino sus estudios de viticultura y enología cuando comenzaron a elaborar vinos bajo su sello.
Sus viñedos están situados en el Alto Penedés. El clima del Alto Penedés es suave gracias a la sierra Prelitoral, que protege la comarca de los efectos de una climatología continental más rigurosa. También es importante la influencia del mar Mediterráneo, que llega a la comarca por la limitada altura de las montañas de la sierra del Litoral. Esta zona goza de precipitaciones más frecuentes y de mayor contraste entre temperaturas máximas y mínimas. El suelo es rico en fósforo, bajo en potasio y con predominio de piedra caliza y arcilla... Tienen cepas jóvenes así como cepas de alrededor de 78 años de edad.
Rubén ha convertido la finca familiar de 10 hectáreas de orgánica a biodinámica (2013). Todo en sus tierras se cultiva siguiendo los principios biodinámicas. Rubén ha continuado el proceso
Natural en la bodega. Las uvas son vendimiadas manualmente. La fermentación se produce de forma espontanea con levaduras nativas donde no se añadido SO2. Rubén elabora vinos de terruño (terroir), buscando calidad sin comprometer complejidad y profundidad. Otro de los objetivos de Finca Parera es la recuperación de uvas autóctonas como la sumoll
Certificado orgánico y biodinámico de agricultura orgánicaen Cataluña: CCPAE. Certificado biodinámica por Deméter.

ParPartida Creus es una pequeña bodega en la que los piamonteses Antonella Gerosa y Massimo Marchiori, arquitectos e interioristas de profesión, decidieron un buen día dar rienda suelta a su vocación y comenzar a elaborar vinos naturales en la zona de la Sierra de Bonastre, en la Comarca del Bajo Penedés.
Su pretensión fue la de crear vinos de alta gama pero con el valor añadido de que fueran completamente naturales y las prácticas, tanto en el campo como en la bodega, no ocasionaran daño alguno al entorno natural. Para ello, no dudaron en convertir una antigua nave industrial en su bodega usando materiales reciclados.


Todos los trabajos que llevan a cabo se hacen de manera manual, sin ninguna mecanización. En el campo utilizan animales y siguen las directrices biodinámicas y ecológicas. Llegan a no labrar la tierra para preservar todos sus microorganismos. Sus parcelas son pequeñas y formadas por vides de uvas autóctonas de la zona que pretenden recuperar.tida Creu es una pequeña bodega en la que los piamonteses Antonella Gerosa y Massimo Marchiori, arquitectos e interioristas de profesión, decidieron un buen día dar rienda suelta a su vocación y comenzar a elaborar vinos naturales en la zona de la Sierra de Bonastre, en la Comarca del Bajo Penedés.
Su pretensión fue la de crear vinos de alta gama pero con el valor añadido de que fueran completamente naturales y las prácticas, tanto en el campo como en la bodega, no ocasionaran daño alguno al entorno natural. Para ello, no dudaron en convertir una antigua nave industrial en su bodega usando materiales reciclados.
Todos los trabajos que llevan a cabo se hacen de manera manual, sin ninguna mecanización. En el campo utilizan animales y siguen las directrices biodinámicas y ecológicas. Llegan a no labrar la tierra para preservar todos sus microorganismos. Sus parcelas son pequeñas y formadas por vides de uvas autóctonas de la zona que pretenden recuperar.

Loxarel. La personalidad y el carácter de Josep Mitjans traspúa en sus vinos ecológicos y biodinámicos. La conexión con la tierra y la relación del terroir con todo lo que hay a su alrededor, con el universo, caracteriza unos vinos dinámicos, que respiran paisaje y transportan el paladar al Penedès; unos espumosos con personalidad y carácter, y unos vinos naturales con esencia, que reconectan con la tierra y la chispa de la vida que hay en ella.
En Loxarel, los ciclos naturales lo marcan todo. En 2002, la bodega hizo una apuesta por la agricultura ecológica y, tres años después, decidió acentuar este giro incorporando las técnicas de la agricultura biodinámica, que busca la relación correcta entre el hombre y la tierra, regulando y limitando las producciones, introduciendo la poda en verde con rebaños, incorporando los abonos naturales elaborados mediante un sistema propio y especial, y tomando la Luna y las constelaciones como referente a la hora de intervenir en las cosechas.

Ton Rimabu escucha sus tierras, ve y se cuestiona que es lo que falla o que les molesta de su alrededor. Preguntas y porqués, de los cuales no se permite quedar sin una respuesta.

Todo empezó cuando Ton heredó las viñas de su padre en el 2000, y hasta tal fecha el cultivo se basaba en la producción por cantidad. Unos años después, dándose cuenta de la calidad de su producto, decidió bajarse del tractor, de ese cultivo masivo y (mal)trato de la viña con productos químicos. Cultivó la permacultura para recuperar unas viñas que ya nadie daba ni un duro por ellas. Se salió con la suya, aquí está el Porcellànic para demostrarlo. Con mucho esfuerzo, sacrificio y empeño, Ton cuida según los preceptos biodinámicos sus cepas, más algún truquillo que ha ido aprendiendo sobre la marcha para mejorar sus vinos, tratando las vides con agua de mar, aplicando colorterapia, soluciones homeopáticas, etc. Pero lo mínimo, ¡qué la cepa se busque la vida! Que por eso es planta y sabrá cómo hacer su vida, ¿no?

Celler Bernaví nace de la inquietud de tres jóvenes técnicos y apasionados del viñedo y del vino: Marco Bernava, Gino Bernava y Ruth Fullat Sisteré. En 2007 deciden empezar el proyecto italo-catalán en la comarca tarragonina de la Terra Alta, apostando por un enfoque claramente personal y familiar. De aquí la recuperación y reconversión de las viñas y la construcción de la nueva bodega acabada en 2011.
La finca Mas Vernet, con una historia que se remonta a 1694, se sitúa al Norte de Vilalba dels Arcs, a lo largo del Camino de Berrús que nos lleva hasta el valle del río Ebro: aquí BERNAVÍ cultiva sus viñas y exclusivamente con sus uvas elabora vinos “interpretando il terroir".
La ubicación del proyecto BERNAVÍ se debe a la peculiaridad de la región y a las potencialidades que los promotores leyeron en ésta. Estamos en una zona pre litoral donde el clima mediterráneo encuentra los matices continentales del interior español: aquí la elevada excursión térmica entre día y noche durante el verano favorece una óptima maduración. La climatología de la zona permite también una producción con absoluto respeto al medio ambiente. Los suelos de panal y origen cuaternario son el hogar de viñas que trabajan en condiciones a veces tan extremas como fascinantes. En este rincón de Cataluña BERNAVÍ ha decidido buscar las sinergias entre clima, suelo, variedades y técnicas agronómicas y enológicas para caracterizar la calidad de sus producciones. Entonces las variedades autóctonas como la Garnacha blanca y el Morenillo, juntamente con la típica Garnacha tinta, se casan también con variedades internacionales para ser cultivadas y elaboradas de forma que esta interpretación del terruño se llegue a degustar en las botellas BERNAVÍ.
La bodega embotelló una línea de vinos a finales de marzo de 2011: un blanco, un rosado y un tinto joven. Con los tres productos de la añada BERNAVÍ pretende resumir su formula personal, con producciones de calidad y siempre pensando al placer de los maridajes gastronómicos. Los vinos resultan inmediatos, para paladares atentos y en búsqueda de autenticidad. A una Garnacha blanca de un viñedo de 65 años, orgullosamente mediterráneo y maduro en todos los aspectos, se la acompaña con un Viognier joven y fresco. De una Garnacha tinta con cuerpo y estructura nace un rosado goloso e invitante. Finalmente de la combinación de Garnacha tinta, Syrah y Merlot elaborados con técnicas distintas nace un tinto joven y con carácter.
BERNAVÍ sigue de cerca la evolución de sus vinos de crianza en toneles de roble francés y de Eslovenia de 3000 litros de capacidad, otro toque personal e interpretativo de los elaboradores a sus vinos de gama alta. En estos toneles Cabernets y Morenillo concentran el resultado de los factores productivos humanos y naturales y de la filosofía de BERNAVÍ: “interpretando il terroir."

6º Elemento. En el año 2000 Rafa López se hizo cargo de este proyecto familiar emprendiendo un difícil camino de recuperación de los viñedos y de la bodega lleno de ilusión y de energía sabiendo que partía de la uva Bobal que es extraordinaria si se trabaja como se debe.
Rafa no está sólo en este precioso proyecto ya que cuenta con la inestimable ayuda de su mujer Silvia Díaz-Alejo y las correrías por la viña y por la bodega de sus dos hijos de corta edad que no se pierden ningún trabajo del proceso del vino. No le falta cantera a esta espectacular bodega que a falta de una gran infraestructura lo suple con cariño y alegría por el trabajo bien hecho, algo que se nota mucho cuando probamos sus vinos, espectaculares y de los que uno se enamora nada más probarlos.
El vitivinicultor valenciano ha recuperado la forma de trabajar de sus ancestros de una forma natural absoluta tanto en el cultivo como en la bodega. Además se rigen por las fases lunares y los ciclos de la naturaleza. Lo más importante para estos jóvenes vitivinicultores es el momento de recoger sus uvas ya que apuestan por el momento óptimo de maduración de las bayas para obtener sus magníficos vinos. Sus 6 hectáreas de viña se encuentran en la localidad valenciana de Venta del Moro que se ubica en la zona de Utiel-Requena aunque sus vinos no se encuentran dentro de ninguna denominación de origen. Allí el clima es continental con influencia mediterránea y con un gran contraste térmico.
Las cepas, en su mayoría de Bobal, tienen más de 70 años de edad. Esta variedad tiene una piel gruesa y basta, y bien elaborada nos regala unos vinos afrutados y elegantes. El rendimiento por cepa no llega a los 2 kilos, el cultivo es ecológico y el mosto se fermenta con las propias levaduras del viñedo de ese año. Los vinos del Sexto Elemento no se clarifican ni se filtran, por lo que pueden tener sedimentos naturales. Para este matrimonio lo menos importante a la hora de elaborar un vino es el trabajo en bodega porque piensan que el vino de calidad se debe hacer con un gran trabajo en el campo, aunque es la “más decisiva” para no cargarse el buen trabajo en el viñedo.

Bodega Vicente Flors. La historia de la Bodega Vicente Flors (Les Useres, Castellón) comienza a principios del s. XIX. Nuestra familia inició la actividad vinícola con uvas propias, como la mayoría de los viticultores de la zona, para luego vender sus caldos a los comerciantes de Castellón.
Años después, Vicente Flors Martí, hijo de Dolores, junto con Pedro Segura Royo, que han continuado manteniendo en productividad las viñas, como siempre hicieron sus antepasados, elabora su primer vino en octubre de 2007: vino Clotàs.
Así se inicia la de recuperación de la Bodega Flors continuando la tradición familiar y local para hacer un vino de autor, un vino artesanal en el que destacan la naturaleza y la calidad del producto.


Bodega Flors es un proyecto familiar de Vicente Flors Martí junto a su socio Pedro Segura, gran conocedor del campo y encargado del trabajo en las viñas, que ha recuperado la tradición vitivinícola de les Useres, buscando el equilibrio entre el terruño, el microclima mediterráneo, la variedad y la forma de elaboración de su vino Clotàs.
Hoy en día, los propietarios de la Bodega Flors se implican en todos los procesos de elaboración del vino: desde el tipo de poda, la carga a dejar, la poda en verde, la vendimia y hasta la mesa de selección previa a la entrada en bodega.
La vendimia se realiza a mano y la maceración en frío. La primera producción del vino Clotàs ha sido con la variedad Tempranillo. En la añada del 2008, se sigue con el vino temparnillo 100% y también un coupage de vino tempranillo y de vino cabernet sauvignon.


La Bodega Flors está situada en el término de Les Useres, en la provincia de Castellón (Comunidad Valenciana, España). La tierra es de secano, areno-gravosa y cuenta con uvas viejas y retorcidas de más de 60 años, que son la base para elaborar su vino de autor Clotàs.
Las viñas de la Bodega Flors se reparten en diferentes parcelas y variedades para elaborar distintos vinos:
-8 Ha. de Tempranillo y 1Ha. de Monastrell de viñas viejas de más de 60 años de antigüedad en vaso. -1 Ha. de Cabernet Sauvignon de reciente plantación en espaldera.
Se trata de una tierra privilegiada para el cultivo de la vid, por sus suelos y su climatología, con frío en invierno y calor en verano aunque con la influencia del mar mediterráneo que hace que las noches de verano sean frescas. Aportando a los vinos un matiz mineral y fresco.

El proyecto de Adega Sidrón probablemente tuvo su origen cuando con 14 años fui a podar las viñas por primera vez con mi tío abuelo Manuel Lledín, aunque en aquel momento ninguno de los dos realmente sabíamos que aquel primer aprendizaje iba a derivar en este nuevo proyecto que iniciamos hace cinco años.
Fue en ese momento cuando mis padres, que se iban haciendo mayores, me plantean el hecho de que ellos no pueden seguir haciéndose cargo del trabajo en las viñas, por lo que tengo que tomar la decisión de seguir adelante con la bodega o no.
Lo que me ayudó a dar el paso definitivo de profesionalizar la bodega fue conocer a Roberto Regal en unas jornadas del vino que se hicieron por aquella época en Negueira de Muñiz.
Roberto Regal, enólogo y bodeguero en Chantada (Ribeira Sacra), es una persona que apuesta por las variedades autóctonas de la zona, por el respeto a la tierra y la menor intervención posible en los vinos. Fue la persona que me dio la confianza de que el proyecto de profesionalizar la bodega podía ser viable, en una zona pequeña, sin estar acogidos a ninguna Denominación de Origen o Indicación Geográfica Protegida, y apostando por las variedades que llevan aquí cientos de años.
La coincidencia de ideas entre ambos hizo que surgiera Adega Sidrón. En 2013 se hizo la nueva bodega y en 2014 se elaboró en ella la primera cosecha y salieron los primeros vinos embotellados, bajo la marca Dpieiga, llevando el nombre del pueblo donde nacen.
Una vez puesto el proyecto en marcha se unió a él mi hermana Rosa Sanromán, cuya colaboración se ha convertido en parte fundamental del mismo.
De las tres variedades tintas con las que trabajamos la más singular y la que nos hace más diferentes es el tinto sorodo, variedad por la que apostamos fuertemente y de la que se harán nuevas plantaciones a corto plazo, así como ya se han hecho de la variedad de blanco con la que trabajamos, la blanca lexítima.
De cara al futuro seguimos haciendo pruebas con otras variedades autóctonas que se han conservado en esta zona, de las que aún no sabemos exactamente que variedades son y qué expectativas se pueden esperar de cara a la elaboración de nuevos vinos.
El proyecto de Adega Sidrón lo que busca es preservar la singularidad de la zona, la elaboración de vinos distintos alejados de stándares gracias al patrimonio varietal que se ha conservado en esta zona y hacer de ello nuestro modo de vida.
FRANCISCO SANROMAN

Vimbio. En 1985 la familia compra la finca y planta las primeras cepas. Lo que empieza como una pequeña afición pronto se convierte en pasión para Venancio Crusat, Tito, el patriarca. Con su esfuerzo y el apoyo de Carmen Cañada, la matriarca, el proyecto fue creciendo y arraigando en sus hijos. Lo que Tito no pudo hacer en vida, construir una bodega artesana en la que elaborar su vino, nos lo hemos propuesto Martin, hijo de Tito y Carmen, y Patricia Elola, su pareja. En 2013 nace Vimbio, nuestro primer vino. En 2014 esperamos tener terminada la bodega.
Licenciada en medioambiente y biólogo, creemos que el respeto por la tierra y hacia el consumidor es el camino a seguir. Nuestro objetivo es lograr vinos de gran calidad desde la producción sostenible y sin que ello lo convierta en un producto para unos pocos. En el futuro esperamos ampliar la carta de vinos así como hacer de la finca y la bodega un lugar de visita, aprendizaje y diversión.
Vimbio, vime o vimbieira es el término gallego para mimbre, arbusto de largas y flexibles varas utilizado tradicionalmente para atar las vides a las guías. Es también nuestra promesa y compromiso de trabajar de una manera artesana, manual y cercana a la tierra. Ya tenemos plantadas las primeras varas, con las que ataremos parte de las viñas
Viñedos
2,5 hectáreas formando un conjunto de tres pequeñas fincas anexas: Casendo, Veque y O Eido. Están situadas en la parroquia de Goian (Tomiño), entre el valle del Miño y la Serra do Argalo, dentro de la subzona Rosal de la Denominación de Origen Rias Baixas. Mayoritariamente Albariño, también tenemos una buena representación de Caiño Branco y algo de Loureiro. Nuestras vides tienen una edad entre 20 y 30 años, óptima para la producción de uva de gran calidad.
El trabajo manual y la dedicación en el cuidado de las viñas y de su entorno hacen que nuestra plantación goce de una buena salud y forme un ecosistema en el que conviven un gran número de especies animales y vegetales. Creemos que de esta forma en nuestros vinos se manifiesta una uva equilibrada y representativa de nuestra plantación.

Roberto Regal es un tipo especial en el mundo del vino y quizá más aún en el micromundo del vino gallego. Enólogo, colleiteiro, empresario y creador incansable, rara avis en la ribeira sacra y hombre xeitoso (curioso, mañoso en gallego) y honesto en su ancestral oficio. No en vano su abuela ya fue la primera valiente en etiquetar un vino ecológico en la Ribeira Sacra, que fue también el primer vino con ese marchamo en toda la viticultura gallega. Su amor por Galicia y más concretamente por su hermosa comarca, la ribeira sacra alta, le hizo apostar desde el primer minuto por un cultivo sostenible y biodinámico, por salvaguardar la tierra de sus ancestros y las variedades autóctonas de la uva, y por aprender de sus mayores los secretos de esta cultura que en estos parajes es vida.
Entre los bancales imposibles repartidos por las abruptas colinas que caen hacia el río Miño, Roberto Regal busca los mejores lugares donde llevar a cabo su proyecto y recupera otros antiguos viñedos, auténticos tesoros para el viticultor sensible al patrimonio natural que le rodea. Toalde, su buque insignia, es perfecto reflejo de su saber hacer, Un mencía natural, con el sabor de aquellos vinos tintos que ya hace siglos encandilaron a media Europa y aún hace más a Roma entera. Y como todo creador su abanico toca hasta 20 vinos cada año, todos honestos, todos equilibrados y notables o sobresalientes. O neno da Ponte, A raña, Papeiros e rabudos... todos contienen parte de ese amor y ese alma con el que cada año nos premia este meigo (brujo en gallego) de los caldos, para recordarnos de donde venimos y para alegrarnos cuando los bebemos.
Y no en vano, uno de sus corchos reza: “O meu viño é para beber, non para presumir”. Amén

Bodega Pablo Vidal

La vida de Pablo Vidal Rodríguez (Ourense, 1971) tuvo dieciocho años como eje el consejo regulador del Ribeiro. Ingeniero agrónomo, se asomó como veedor y acabó como director técnico. En junio le abrieron la puerta por la que salió. Y ahí arranca su nueva vida. Valga decir que se ha situado al otro lado de la trinchera. Lo suyo es ahora hacer bien y venderlo. No tiene bodega propia, pero sí contactos suficientes como para haber personalizado un par de vinos, un tinto de Valdeorras y un blanco del Ribeiro, que ahora comercializa con su nombre. Se inspiró en la Capilla Sixtina. Primero se sintió Maldito y así bautizó su primer vino. Luego, con el ánimo renovado, miró de nuevo al Ribeiro y decidió que ya había Renacido. Son sus dos marcas, en las que pretende volcar todo lo que ha aprendido en los últimos años mientras predicaba en unos sitios y controlaba en otros, como parte de su labor. Él, que llevaba unos años reivindicando los vinos de guarda, lejos de la urgencia y la inmediatez con la que en ocasiones presiona el mercado, podrá ver ahora hasta donde es capaz de llegar. Es él quien afina sus vinos, que teóricamente siguen la fórmula de elaboración por/para, es decir, por una bodega ajena para una firma diferente, que es la suya, con el nombre y los apellidos por delante. Ánimo no le falta. De hecho, ya empieza a rondarle la cabeza la idea de buscar también en la Ribeira Sacra y Monterrei, por aquello de completar con las cuatro denominaciones de origen de la provincia de Ourense. (La Voz de Galicia)

Bodega Heredad San Andrés  - Cupani

Cupani – Bodegas Heredad de San Andrés, bodega familiar de los Eguiluz, familia que trata con esmero las 12 hectáreas de viñedo que poseen en San Vicente de La Sonsierra, a los pies de la Sierra de Cantabria, epicentro de los grandes vinos de Rioja. Viñedos a los que dejan seguir su ciclo vital, no usando en ellos ni herbicidas ni fungicidas, mimando así sus plantas de garnacha de cerca de 100 años del término de San Prudencio. Vinos elegantes, frescos, llenos de fruta y en los que la madera está en un segundo plano. Cupani es hoy sin duda, un sinónimo de vinos de grandísima calidad.

Bodegas Balcona

Balcona. Bodega familiar que produce vino ecológico situada a pie de viñedo en el Valle del Aceniche, a ocho kilómetros de Bullas. Se trata de una zona de alto valor ecológico y gran belleza visual y paisajística, declarada de interés paisajístico natural y zona ZEPA.
Somos viticultores y seleccionamos cepas de monastrell sexagenarias, junto con pequeñas parcelas de variedades muy bien adaptadas a nuestro microclima como sirah, tempranillo, cabernet sauvignon y merlot, para elaborar vinos tintos que sean la expresión de nuestro terruño. En total contamos con 10 hectáreas de viñedo.
En la zona donde se ubica la bodega tenemos inviernos muy fríos en los que se llegan a alcanzar temperaturas de -12ºC., unido a precipitaciones en forma de nieve y lluvia mas abundantes que en otras zonas de Murcia. Eso hace que nuestros vinos sean frescos y cargados de matices.
Siempre hemos respetado la ecología de la vid y desde 2010 el viñedo es ecológico, con una producción artesanal limitada y de alta calidad

Bodega Soma Ecológica

Soma. Nuestra filosofía es la de intervenir lo menos posible en su elaboración, para que cada variedad y añada exprese su origen. Vendimiamos a mano en cajas de 30kg. La bodega está también en el valle del Aceniche, desde la que se ven los viñedos. Un 20% de la uva se encuba sin despalillar, es decir, racimos enteros con raspón. El 80% restante se despalilla, pero el grano se deja entero. Añadimos dosis mínimas de metabisulfito para proteger el mosto. No añadimos ningún otro producto al vino(enzimas, levaduras....) ya que creemos que es la mejor forma de elaborarlo Utilizamos levaduras autóctonas, que nos proporcionan una fermentación más lenta y una mayor complejidad de aromas. Dependiendo del volumen, realizamos "pigeage", remontados o una combinación de los dos procesos. Tras 2-3 semanas de fermentación-maceración, prensamos el vino. Trasegamos una vez para quitar lías gordas y a continuación metemos el vino en barricas de roble francés. No usamos barrica nueva para que la fruta del vino se exprese mejor. Tras los meses adecuados para cada vino en barrica, procedemos al coupage de las diferentes variedades y a su embotellado. El vino no se filtra, ni clarifica, ni se estabiliza por frío. Creemos que trasegando el vino desde las barricas al final de la luna menguante, obtenemos un vino limpio y que conserva todo sus aromas y sabores

El mozo Wines

El Mozo Wines es un pequeño proyecto familiar con más de 40 años de historia situado en Lanciego (Rioja Alavesa).
Contamos con 9 hectareas de viñedo propio repartidas en 18 pequeñas parcelas todas ellas en Lanciego, basamos nuestro proyecto viticultura tradicional, sostenible y orgánica y en la vinificaciones lo más naturales posibles.
Trabajamos y respetamos todos y cada uno de los viñedos que nuestros padres y nuestros abuelos nos ha dejado, todas ellas pequeñas joyas que algún caso fueron plantadas hace más de 70 años.
La especial orografia de Lanciego, atravesada por 3 arroyos con sus respectivos barranco y replanos hace que contemos con 18 únicas combinaciones de la variantes altitud, suelo, variedades y orientación. Tratamos de de ofrecer a este mundo global estos MicroVinos de Lanciego

Carlos Sanchez Vitivinicultor

Carlos Sanchez. LAS BACANTES en Cadalso de los Vidrios (d.o. Vinos de Madrid-Gredos), LA CANTARADA DE LOS MOZOS en Ábalos (Rioja Alta-Sonsierra) Todos estos vinos son producciones pequeñas, viticultura muy respetuosa con el medio ambiente, búsqueda de uvas y parajes especiales y elaboraciones sin artificios El Proyecto de Gredos (Las Bacantes), lo hago gracias a 4Monos Viticultores, amigos que me permiten utilizar su bodega y alguna de sus viñas para poder elaborar estos vinos. El Proyecto/s de Rioja surgen de mi motivación personal y afinidad a aquellas tierras (desde 2008 tengo mi residencia de verano y fines de semana en Cuzcurrita-Rioja alta). Gracias también a varios amig@s he podido ir haciendo pequeñas cosas en una de las zonas vitícolas que más me atrapan y me enganchan por sus diferentes terroirs, paisajes... * LAS BACANTES: el nombre proviene de las mujeres que adoraban al dios Baco y participaban en sus fiestas. Es un proyecto pequeño, artesanal y muy personal. La filosofía en estos vinos es la de elaborar vinos lo más puros posibles, con mínima intervención en viña y en bodega, que dejen reflejar los parajes y pueblos de donde proceden. Suelos graníticos arenosos, descompuestos por la meteorización de la Sierra de Gredos. En viña sólo se utiliza azufre y sulfato de cobre, en bodega se deja que las levaduras naturales transformen los azúcares y no se maquillan las elaboraciones. Malolácticas naturales en barrica. Todas las barricas son con varios usos evitando el aporte de notas de crianza a los vinos, quiero que sean depósitos que dejen evolucionar el vino con el paso del tiempo. Los vinos se sulfitan al comienzo de la elaboración y antes de embotellar La intención no es hacer vinos perfectos, si no de poder catar y bebernos lugares y paisajes auténticos, distintos y naturales. La idea es que cuando uno visita las viñas y luego cate el vino se transporte a ese sitio * LA CANTARADA: el nombre proviene de un antiguo impuesto no escrito, en el que el Mozo que quisiera cortejar a la chica de otro pueblo tenía que pagar a los chicos del pueblo una cierta cantidad de vino (1 cántara, 2 cántaras...) Actualmente este proyecto en Ábalos (585 msnm) lo hago en Fernández Eguíluz, una pequeña bodega de unos buenos amigos que me han permitido elaborar parte de sus viñedos viejos en vaso de la Sonsierra Riojana

Envínate

El equipo de Envínate está formado por cuatro amigos y enólogos que se conocieron en la Universidad Miguel Hernández de Alicante: Laura Ramos, José Martínez, Roberto Santana y Alfonso Torrente, y que decidieron comenzar una filosofía de bodega con un claro objetivo: la primacía del terruño.
A partír de ahí deciden ir en busca y “captura” de viñas minoritarias que no hayan sufrido el castigo “humano” realizando una viticultura alejada del uso de herbicidas, utilizando abono orgánico y siguiendo los ciclos lunares. ¿Podemos definirlos como elaboradores biodinámicos?, tal vez, pero ¿realmente importa?. Para mí, en absoluto. Lo relevante es su decisión de recuperar viñas olvidadas y elaborar vinos que Maite Corsin definió perfectamente como “vinos de paisaje“. Vinos acordes con su entorno, con la naturaleza que le rodea y que están mantenidos y cuidados conforme a la tradición establecida a lo largo de los tiempos.
Vinos elaborados con cepas olvidadas y con otras que para muchos de nosotros resultan totalmente desconocidas: Listan blanco, marmajuelo, gual, forastera, trincadeira preta, vijariego negro, moscatel negra o listán gacho.
Viñas que sin su entorno no son nada. Pierden su personalidad, su alma y cuyos nombres reafirman su procedencia: Táganan (“rodeado de montañas“), Valdemedel (hace referencia al arroyo que transita por la parcela), Viña de Aldea, Lousas (“pizarra” en gallego), Margalagua (“madre del agua“) o Albahra (“mar pequeño” o “laguna“, relacionandolo con Alpera debido a la red de manantiales naturales y fuentes que tiene).
( Texto extraido del Blog del Bon Vivant)